LA DEUDA EXTERNA: SIGNO DE DEPENDENCIA
Y RETO DE LIBERACIÓN

Arcadi Oliveres

 

Con estos antecedentes parece oportuno dedicar unas páginas, a la reflexión sobre el origen y las dimensiones de la deuda, al análisis de sus consecuencias económicas, al conocimiento de las políticas emprendidas hasta ahora para solucionar el problema, y a algunas propuestas de futuro plausibles que impliquen a las personas, las entidades y los gobiernos en favor de soluciones más innovadoras.

El origen del problema

Hay razones estructurales y razones coyunturales en el origen de la deuda externa, aunque la separación entre unas y otras resulta ambigua.

Las razones estructurales

Las razones estructurales derivan de los sistemas productivo y comercial y de la situación política y social de los países en vías de desarrollo, y se podrían destacar:

- El comercio desigual

El tema de la relación de intercambio desfavorable que padecen los países del Tercer Mundo es una de las cuestiones recurrentes que aparecen en los estudios sobre el desarrollo económico. En efecto, las capacidades negociadoras de los vendedores del Sur son menos que las de los compradores del Norte, lo cual, unida a la aparición de sustitutos químicos de determinadas materias primas de producción colonial tradicional, se refleja en un precio menor de las exportaciones del Tercer Mundo frente a un incremento de los precios de las importaciones provenientes del Primer Mundo. Obviamente este comportamiento implica un desequilibrio de la balanza comercial que constituye el primero de los factores de un conjunto de pagos desfavorables y por lo tanto generadoros de deuda.

- Los gastos nocivos

Una parte nada despreciable de la salida de divisas en los países del Tercer Mundo se produce como consecuencia de compras de bienes o servicios y de transferencias que tienen poco a ver con el bienestar de la población y sí, en cambio, con los intereses de los grupos privilegiados. La compra de armas, la importación de productos de lujo, las obras faraonicas con finalidades de prestigio político, el turismo y las estancias en el extranjero de las pequeñas pero poderosas clases ricas, y la fuga de capitales son los elementos más representativos de este tipo de gasto de carácter absolutamente improductivo pero que incrementa fuertemente la deuda.

La actuación de las compañías transnacionales

Aunque resulta evidente que el impacto de las transnacionales sobre el endeudamiento de un país dependerá fundamentalmente de sus actividades de importación y de exportación, no se puede olvidar que sólo su establecimiento supondrá por lo general una salida de divisas aunque la empresa no realice ninguna actividad de comercio internacional. Este es el caso de la repatriación de los beneficios, el abono de patentes, marcas y licencias de explotación de la empresa matriz, el pago de intereses de créditos recibidos del exterior y las remesas salariales de sus directivos a los países de origen.

La política de créditos a la exportación

Los créditos a la exportación se conceden desde los países industrializados a los países del Tercer Mundo a fin de que estos adquieran mercancías producidas en los primeros. Con frecuencia, más que responder a una necesidad de desarrollo, constituyen un elemento de potenciación de nuevos mercados para la sobreproducción de las industrias del Norte a cambio de un endeudamiento de los del Sur. Aunque parezca paradójico, cuando los créditos a la exportación se ofrecen en condiciones suficientemente favorables en cuanto al tipo de interés y plazo de amortización, pueden ser contabilizados como ayuda al desarrollo pese a que se trate de acciones claramente comerciales.
La situación se agrava cuando con estos créditos a la exportación se pretende financiar obras de infraestructura que serán ejecutadas por constructores y empresas de ingeniería de los países industrializados. la amortización de las obras necesita un plazo largo, de unos 25 a 30 años, mientras que los créditos tienen que ser devueltos entre 3 y 8 años, generalmente. El desfase obliga a renovaciones constantes con el correspondiente coste financiero añadido.

Las razones coyunturales

Las razones coyunturales derivan principalmente de la dinámica de los créditos que han estado otorgados a los países del Tercer Mundo y en la cual ha influído tanto el comportamiento de los países deudores como la evolución de los mercados financieros internacionales.

Los créditos mal utilizados

Una parte del endeudamiento de los países del Tercer Mundo surgió en los años sesenta a raíz de la euforia que significó el acceso a la independencia de un buen número de Estados. Al convertirse en miembros de los organismos financieros internacionales consiguieron que estos les otorgaran créditos «blandos» -con intereses bajos, periodos de amortización largos y fase inicial de exención o carencia de devolución- para potenciar procesos de desarrollo paralelos a su nueva condición política.
La utilización inadecuada de los capitales recibidos -compra de armas, fuga de divisas, importación de bienes de lujo, etc.-, unida a los factores de endeudamiento que hemos analizado, hizo prácticamente imposible la devolución de los créditos en el momento de su vencimiento, cosa que obligó a hacer varias renovaciones.

Las renovaciones perjudiciales

Las modalidades de renovación han resultado muy perjudiciales para los países endeudados, y esto por varias razones vinculadas al funcionamiento de los mercados financieros internacionales.
En primero lugar, la inestabilidad de los mercados surgida el 1971 a raíz de la devaluación del dólar y de la desaparición del sistema de cambios fijos, hizo perder valor a muchas de las monedas locales y al mismo tiempo se encarecieron notablemente los tipos de interés de los nuevos créditos renovados que ahora, además, dejaban de ser «blandos».

En segundo lugar, las renovaciones se hicieron de un modo casi incondicional porquelos prestamistas, fundamentalmente los de Estados Unidos, disponían de una gran liquidez, puesto que los habían estado depositando en los denominados «petrodolares», es decir, los dólares obtenidos por los países exportadores de petróleo gracias al aumento del precio de este producto. Era necesario sacar rentabilidad a estos «petrodolares» y, en consecuencia, no se pedían demasiado garantías a los prestatarios.

En tercero lugar, una modalidad empleada a menudo en la reducción de la deuda, como es la privatización de empresas públicas para que sean vendidas a manos extranjeras, ha representado en muchos casos un endeudamiento más grande. En efecto, las empresas rentables, las únicas vendibles, a menudo fueron vendidas a bajo precio a fin de obtener divisas con urgencia, pero estas empresas continuaron aportando beneficios los años siguientes que, des de entonces, serían ingresados al país de los nuevos propietarios.

En cuarto lugar, el modelo de mercados financieros especulativos que se ha ido generando desde el final de los años ochenta ha buscado una rentabilidad cada vez más grande en las inversiones. Como algunos de estos capitales resultan imprescindibles para poder hacer inversiones en los países del Tercer Mundo, los costes en términos de salida de beneficios que han de asumir para poder obtenerlos son cada vez más grandes.


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