Objetivos

Hablar sobre democracia participativa constituye una buena oportunidad para hablar del concepto de "Democracia" en mayúsculas, y "Política", en el buen sentido de la palabra (¡sin que se pongan a reír!). Creemos que puede servir para hablar de los problemas públicos, sobre cómo se debe resolver el conflicto que surge cuando personas con diferentes opiniones e intereses tienen que tomar una decisión que les afecta a todos ellos. ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo?

Es también una buena oportunidad para qué los estudiantes aprendan a no confundir elecciones y democracia, a pensar que la democracia no es una cuestión de absolutos, que está en constante evolución, tiene distintos grados y siempre es mejorable. ¿Sabemos olvidarnos de cómo son las cosas y pensar en cómo tendrían que ser? Plantead a vuestros alumnos la cita de Bernard Shaw, muchas veces repetida por Robert Kennedy: Algunas personas ven las cosas tal y como son, y se preguntan "¿por qué?", yo sueño cosas que nunca han sido, y me pregunto "¿por qué no?"

También creemos que es bueno que los estudiantes reflexionen sobre los límites de la democracia participativa. Es un concepto muy sugerente, pero también tiene sus problemas, y creemos que es importante que los estudiantes sean conscientes de ello. Una buena manera es ensayar un proceso participativo y debatir los resultados.

Para quienes digan que la política no les interesa, podéis recordarles, con afecto y buen humor, el término que utilizaba Aristóteles por referirse a quienes no se involucraban con los asuntos públicos, y de uso tan común hoy en día: Idiótes

Os proponemos, a continuación, tres actividades que giran alrededor de los conceptos de democracia y democracia participativa.